Boda en la Iglesia la Virginia Marbella

Boda Italiana en Marbella | Rossella & Maxi

Estoy aquí, en la boda, escribiendo esto… No he encontrado un mejor momento para contar la Historia de esta Boda Italiana en Marbella. Quería anotarlo rápido, tal vez con la intención de capturar este instante tambien a través del papel. Ahora, justo ahora que todas las emociones crepitan en el aire, ahora que la música suena, que se escuchan los niños jugando entre las mesas, ahora que se sienten fuertes los abrazos, ahora que se ven bailar las estrellas.

Quería escribir ahora… ahora que estoy aquí, que no podría sentirme más feliz de poder vivir este momento. Conocí a Rossella & Maxi en la cafetería Pan & Chocolate de Fuengirola, una de mis cafeterías favoritas de toda la Costa del Sol. Yo soy de Estepona, un pueblecito entre Málaga y Cádiz, pero al ser Fotógrafo de Bodas en Málaga, Cádiz y Almería como principales destinos, me gusta decir que hago bodas por toda la Costa Sur de Europa. Y claro, siempre ando bicheando cafeterías bonitas donde poder quedar.

Ya entonces me parecieron una pareja muy cercana, sencilla y natural. De Italia pero viviendo en Marbella, Maxi además se dedica a la organización de bodas en su tierra natal. Aquello era un desafío para mi. Cada boda es un reto pero que un organizador me elija a mi para su boda suma un puntito de compromiso. Tenía que estar a la altura!!

Comprobé lo especial que eran en la Preboda que hicimos en el Torcal de Antequera, un par de días antes de que se fueran a Italia. Aquella Love Session en el Fin del Mundo fue un viaje al centro de nosotros mismos y una especie de prefacio de lo que estaba por venir.

Y así fue, Rossella & Maxi se vistieron rodeados de sus familiares. Fueron unos preparativos tranquilos, casi como si no hubiese ninguna boda y todo fuese una excusa para reunirse y pasarlo bien. María Arana fue su peluquera y Susana Sanchez su florista. Si están pesando en casarse esta debe ser su combinación de peluquería más florista. Bueno, hay más opciones, pero para mi ellas son increíbles y se organizaban perfectamente bien la atmósfera sencilla de la boda.

Tan sencilla que hasta llevamos a Rossella con su padre en nuestro propio coche. Inma, mi pareja y mi compañera en muchas de estas aventuras conducía. Otra responsabilidad más, puede ser, pero tambien el origen de otro momento especial. Soy de darle mucho valor a estos pequeños gestos, a esos pequeños detalles que marcan la diferencia. Tener el privilegio de llevar a Rossella a su boda es algo que nunca olvidaremos.

Todo transcurría según lo previsto. Como si ya todo hubiese ocurrido antes. Tranquilo, sin prisas, sintiendo el momento presente. Me encantó que en un momento de la ceremonia todos los invitados se dieron las manos y simplemente se conectaron entre si, creando una unión simbólica más profunda, con más sentido. El escenario no podría ser más propicio, llevaba mucho tiempo queriendo hacer una boda en la Iglesia de la Virginia en Marbella y por fin había llegado el momento. Un lugar reservado, relajado, intimo… tal y como como estaba siendo toda la boda.

Allí mismo hicimos la sesión de fotos a continuación de la ceremonia. Rodeados de flores y arboles, caminos de piedras bajo nuestros pies, paredes azules, puertas viejas y la luz del verano envoviéndolo todo. Simplemente perfecto.

Llevamos a la pareja de casados hasta la celebración. Otro lugar idóneo. El jardín secreto de Marbella, el Restaurante The Farm. Allí comenzó la fiesta. Acompañados de la Guitarra de Raul Benitez y algunos integrantes de la la banda original Buena Vista Club Social surgió la magia de una gran pero a la vez intima celebración en un rinconcito de Marbella. Un rinconcito que parecía separarnos del espacio de esa Marbella que todos conocemos e incluso de nuestra época.

Y aquí estoy, en la boda, escribiendo esto… sintiendo esta historia. Porque, como ya saben, no he encontrado un mejor momento.